jueves, 6 de mayo de 2010

Amar tu cuerpo..., Mario Chiappetta

Amar tu cuerpo
es renacer de las cenizas.
Amar tu espíritu
es volar con el viento.

La efímera caricia,
la transpiración
el sutil equilibrio,
el delirio total
de la vida y la muerte.

Tu piel,
tu boca,
la geografía y las distancias
de tu cuerpo
en mi recuerdo entrelazados.

Olvidar el pasado
vivir el presente
compartir las pequeñas cosas
escribir para ti
desnudar mi alma.

Mirar el camino
abrir la puerta
recordar tus valles y colinas
trajinar contra el tiempo
surcar tus pechos
beber tu agua.

Encender tus ojos
de alegría
relatar intrigas cotidianas
encontrarte en el desvarío
de las horas.

Sentir el fuego
de tu piel
gritar tu nombre en la noche
destruir las barreras
que nos separan.

Nos evadimos
del mundo
con este amor
simple y sencillo
como este bello día.

La luna, Jaime Sabines

Espero curarme de ti, Jaime Sabines

Me Dueles , Jaime Sabines

Los Amorosos, Jaime Sabines

Me doy cuenta de que me faltas..., Jaime Sabines

Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.

Me tienes en tus manos..., Jaime Sabines

Me tienes en tus manos
y me lees lo mismo que un libro.
Sabes lo que yo ignoro
y me dices las cosas que no me digo.
Me aprendo en ti más que en mi mismo.
Eres como un milagro de todas horas,
como un dolor sin sitio.
Si no fueras mujer fueras mi amigo.
A veces quiero hablarte de mujeres
que a un lado tuyo persigo.
Eres como el perdón
y yo soy como tu hijo.
¿Qué buenos ojos tienes cuando estás conmigo?
¡Qué distante te haces y qué ausente
cuando a la soledad te sacrifico!
Dulce como tu nombre, como un higo,
me esperas en tu amor hasta que arribo.
Tú eres como mi casa,
eres como mi muerte, amor mío.