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domingo, 16 de junio de 2013

Destino, Antonio Aliberti

Quien anda de viaje se lleva todo lo
que tiene, también la fiebre.
Bartolo Cattafi
Un tren que sale siempre va a alguna parte
un hombre que sale no siempre va a alguna parte
  aunque viaje en el mismo tren;
un hombre que sale se lleva todo a cuestas
se lleva todo lo que tiene:
(también sus ganas de quedarse)
(también sus ganas de no ir a ninguna parte).

Internet, Antonio Aliberti


No renuncio a entrar a la red
y ser un punto virtual
entre millones de puntos virtuales
de todo el universo. Acepto el juego.
A lo que me opongo es a renunciar
a la caricia, a la palmada en el hombro
y, sobre todo, a prescindir
del antiguo saludo del sol,
los dedos de la lluvia
meciendo mi escasa cabellera.
Adhiero a la ilusión,
pero aspiro a la necesidad
de que el hombre se conmueva por el hombre.

Tantálica, Antonio Aliberti



Nos enamoramos de la noche
porque acumula los sueños de días muy largos.
Todo lo acumulado se ve a través de un velo
picoteado por las aves magníficas de la memoria;
pero no hay forma de mirar por las hendijas
que la escarcha va dejando en los ojos de los muertos,
porque los muertos, cuando menos se espera,
salen a caminar por las ramas de los árboles
y, desde lejos, parecen manzanas ahorcadas,
juegos de palabras, signos de interrogación
de preguntas que nadie ha elaborado todavía.
Hay sin embargo un dios en cada uno
y es ese dios que gobierna nuestros actos
cada vez que el cúmulo de días y los sueños
se funden en noche muy oscura,
donde las aves magníficas empollan
sobre un viejo fuego solapado;
y la memoria avanza, nos supera,
se ubica cada vez más adelante,
como un futuro que nunca alcanzaremos,
siempre en fuga,
siempre más allá de nuestras intenciones.

El Saludo, Antonio Aliberti



Mi abuelo se paraba para saludar;
se llevaba la mano a la cabeza
(había usado gorra alguna vez)
y saludaba con una reverencia.
A veces la gente salía
sólo para cruzarse con mi abuelo:
no era un saludo como tantos,
sino una ceremonia,
como cuando uno despierta de mañana
y ve la punta del sol en la cortina.
Cuando el día está nublado parece más largo.
No recibir su saludo era lo mismo.
Pero de pronto se le dio por mirarse al espejo
y no pudo reconocerse.
Entonces se sentó a buscarse adentro,
como quien se sumerge en una laguna de sueños.
Y los sueños tienen sus riesgos:
se parecen al agua turbia de un estanque,
al humo espiralado que llena la memoria.
A veces quisiera ir a visitarlo,
hacerle señas, llamarlo por el nombre;
pero no sabría responderme
porque está en su propio sueño,
que es posterior a mí,
y yo lo vería como si todavía no hubiera nacido,
como si todavía no tuviera nombre
y todo estuviera aún por suceder.
Vivimos en un mundo de cartón.
Ninguna cosa ha sido nunca.
O acaso sea sólo una metáfora,
como la gorra que alguna vez usó.

domingo, 14 de abril de 2013

"Todo es un ir y por fin llegar", Nela Rio



La soledad retumba.
Quiere estallar de rabia 
el corazón
pero le brotan alas.

"Hoy es noche de sombras",
Claribel Alegría

Mi silencio retumba en el tuyo.
Enciende el correr de mi palabra
una pluma callada.
Se siembra el silencio
de pequeñas gotas.
Germina una palabra,
se avecina un gesto.
Comemos el pan
de cada día.
y volvemos a encontrar
la puerta, la quietud que se abre al mar.
Todo es un ir y por fin llegar.

Otoñal, Nela Rio

Inocentes en su caída
desnudas
se entregan al charco
con suavidad de humo.

Ahora peces,
las hojas nadan hacia el invierno.

(La Pájara Pinta 25, 2006)

Silencio, Nela Rio

He tratado de desvestir cada palabra
abrirla bebiendo su impureza
soñarla de distancias
constelar lo vivido
como una marcha sucesiva
pero la encuentro
como si tuviera sangre
y compusiera mi historia
sin conocerla todavía.
Cada una
emprendiendo el hacer de las memorias,
hormigueando en el borde del vacío,
y yo soltando inmensos días
alisando las palabras dulcemente
doblando las sombras
tropezando en sus cadencias.

Me desvisto de mí misma
me miro con ojos entornados
recupero la blandura del pasaje
y deseo la palabra
entregada como un mapa extenso.

(2004)

jueves, 21 de marzo de 2013

Discepolín, Homero manzi


Sobre el mármol helado, migas de medialuna
y una mujer absurda que come en un rincón ...
Tu musa está sangrando y ella se desayuna ...
el alba no perdona ni tiene corazón.
Al fin, ¿quién es culpable de la vida grotesca
y del alma manchada con sangre de carmín?
Mejor es que salgamos antes de que amanezca,
antes de que lloremos, ¡viejo Discepolín!...

Conozco de tu largo aburrimiento
y comprendo lo que cuesta ser feliz,
y al son de cada tango te presiento
con tu talento enorme y tu nariz;
con tu lágrima amarga y escondida,
con tu careta pálida de clown,
y con esa sonrisa entristecida
que florece en verso y en canción.

La gente se te arrima con su montón de penas
y tú las acaricias casi con un temblor...
Te duele como propia la cicatriz ajena:
aquél no tuvo suerte y ésta no tuvo amor.
La pista se ha poblado al ruido de la orquesta
se abrazan bajo el foco muñecos de aserrín...
¿No ves que están bailando?
¿No ves que están de fiesta?
Vamos, que todo duele, viejo Discepolín...


Discepolín
Tango
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi



Sur, Homero Manzi


San Juan y Boedo antigua, y todo el cielo,
Pompeya y más allá la inundación.
Tu melena de novia en el recuerdo
y tu nombre florando en el adiós.
La esquina del herrero, barro y pampa,
tu casa, tu vereda y el zanjón,
y un perfume de yuyos y de alfalfa
que me llena de nuevo el corazón.

Sur,
paredón y después...
Sur,
una luz de almacén...
Ya nunca me verás como me vieras,
recostado en la vidriera
y esperándote.
Ya nunca alumbraré con las estrellas
nuestra marcha sin querellas
por las noches de Pompeya...
Las calles y las lunas suburbanas,
y mi amor y tu ventana
todo ha muerto, ya lo sé...

San Juan y Boedo antiguo, cielo perdido,
Pompeya y al llegar al terraplén,
tus veinte años temblando de cariño
bajo el beso que entonces te robé.
Nostalgias de las cosas que han pasado,
arena que la vida se llevó
pesadumbre de barrios que han cambiado
y amargura del sueño que murió.


Sur
Tango 1948
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi

Ninguna, Homero Manzi


Esta puerta se abrió para tu paso.
Este piano tembló con tu canción.
Esta mesa, este espejo y estos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
Es tan triste vivir entre recuerdos...
Cansa tanto escuchar ese rumor
de la lluvia sutil que llora el tiempo
sobre aquello que quiso el corazón.

No habrá ninguna igual, no habrá ninguna,
ninguna con tu piel ni con tu voz.
Tu piel, magnolia que mojó la luna.
Tu voz, murmullo que entibió el amor.
No habrá ninguna igual, todas murieron
en el momento que dijiste adiós.

Cuando quiero alejarme del pasado,
es inútil... me dice el corazón.
Ese piano, esa mesa y esos cuadros
guardan ecos del eco de tu voz.
En un álbum azul están los versos
que tu ausencia cubrió de soledad.
Es la triste ceniza del recuerdo
nada más que ceniza, nada más...


Ninguna
Tango 1942
Música: Raúl Fernández Siro
Letra: Homero Manzi

Milonga sentimental, Homero Manzi


Milonga pa' recordarte,
milonga sentimental.
Otros se quejan llorando,
yo canto por no llorar.
Tu amor se secó de golpe,
nunca dijiste por qué.
Yo me consuelo pensando
que fue traición de mujer.

Varón, pa' quererte mucho,
varón, pa' desearte el bien,
varón, pa' olvidar agravios
porque ya te perdoné.
Tal vez no lo sepas nunca,
tal vez no lo puedas creer,
¡tal vez te provoque risa
verme tirao a tus pies!

Es fácil pegar un tajo
pa' cobrar una traición,
o jugar en una daga
la suerte de una pasión.
Pero no es fácil cortarse
los tientos de un metejón,
cuando están bien amarrados
al palo del corazón.

Milonga que hizo tu ausencia.
Milonga de evocación.
Milonga para que nunca
la canten en tu balcón.
Pa' que vuelvas con la noche
y te vayas con el sol.
Pa' decirte que sí a veces
o pa' gritarte que no.

Milonga sentimental
Milonga 1931
Música: Sebastián Piana
Letra: Homero Manzi


Malena, Homero Manzi


Malena canta el tango como ninguna
y en cada verso pone su corazón.
A yuyo del suburbio su voz perfuma,
Malena tiene pena de bandoneón.
Tal vez allá en la infancia su voz de alondra
tomó ese tono oscuro de callejón,
o acaso aquel romance que sólo nombra
cuando se pone triste con el alcohol.
Malena canta el tango con voz de sombra,
Malena tiene pena de bandoneón.

Tu canción
tiene el frío del último encuentro.
Tu canción
se hace amarga en la sal del recuerdo.
Yo no sé
si tu voz es la flor de una pena,
só1o sé que al rumor de tus tangos, Malena,
te siento más buena,
más buena que yo.

Tus ojos son oscuros como el olvido,
tus labios apretados como el rencor,
tus manos dos palomas que sienten frío,
tus venas tienen sangre de bandoneón.
Tus tangos son criaturas abandonadas
que cruzan sobre el barro del callejón,
cuando todas las puertas están cerradas
y ladran los fantasmas de la canción.
Malena canta el tango con voz quebrada,
Malena tiene pena de bandoneón.


Malena
Tango 1941
Música: Lucio Demare
Letra: Homero Manzi

Desde el alma, Homero Manzi


Alma, si tanto te han herido,
¿por qué te niegas al olvido?
¿Por qué prefieres
llorar lo que has perdido,
buscar lo que has querido,
llamar lo que murió?

Vives inútilmente triste
y sé que nunca mereciste
pagar con penas
la culpa de ser buena,
tan buena como fuiste
por amor.

Fue lo que empezó una vez,
lo que después dejó de ser.
Lo que al final
por culpa de un error
fue noche amarga del corazón.

¡Deja esas cartas!
¡Vuelve a tu antigua ilusión!
Junto al dolor
que abre una herida
llega la vida
trayendo otro amor.

Alma, no entornes tu ventana
al sol feliz de la mañana.
No desesperes,
que el sueño más querido
es el que más nos hiere,
es el que duele más.

Vives inútilmente triste
y sé que nunca mereciste
pagar con penas
la culpa de ser buena,
tan buena como fuiste
por amor.


Desde el alma
Vals 1947
Música: Rosita Melo
Letra: Homero Manzi / Víctor Piuma Vélez


El último organito, Homero Manzi


Las ruedas embarradas del último organito
vendrán desde la tarde buscando el arrabal,
con un caballo flaco y un rengo y un monito
y un coro de muchachas vestidas de percal.

Con pasos apagados elegirá la esquina
donde se mezclan luces de luna y almacén
para que bailen valses detrás de la hornacina
la pálida marquesa y el pálido marqués.

El último organito irá de puerta en puerta
hasta encontrar la casa de la vecina muerta,
de la vecina aquella que se cansó de amar;
y allí molerá tangos para que llore el ciego,
el ciego inconsolable del verso de Carriego,
que fuma, fuma y fuma sentado en el umbral.

Tendrá una caja blanca el último organito
y el asma del otoño sacudirá su son,
y adornarán sus tablas cabezas de angelitos
y el eco de su piano será como un adiós.

Saludarán su ausencia las novias encerradas
abriendo las persianas detrás de su canción,
y el último organito se perderá en la nada
y el alma del suburbio se quedará sin voz.



El último organito
Tango 1949
Música: Acho Manzi
Letra: Homero Manzi

Barrio de Tango, Homero Manzi


Un pedazo de barrio, allá en Pompeya,
durmiéndose al costado del terraplén.
Un farol balanceando en la barrera
y el misterio de adiós que siembra el tren.
Un ladrido de perros a la luna.
El amor escondido en un portón.
Y los sapos redoblando en la laguna
y a lo lejos la voz del bandoneón.

Barrio de tango, luna y misterio,
calles lejanas, ¡cómo estarán!
Viejos amigos que hoy ni recuerdo,
¡qué se habrán hecho, dónde estarán!
Barrio de tango, qué fue de aquella,
Juana, la rubia, que tanto amé.
¡Sabrá que sufro, pensando en ella,
desde la tarde que la dejé!
Barrio de tango, luna y misterio,
¡desde el recuerdo te vuelvo a ver!

Un coro de silbidos allá en la esquina.
El codillo llenando el almacén.
Y el dramón de la pálida vecina
que ya nunca salió a mirar el tren.
Así evoco tus noches, barrio 'e tango,
con las chatas entrando al corralón
y la luna chapaleando sobre el fango
y a lo lejos la voz del bandoneón.


Barrio de tango
Tango 1942
Música: Aníbal Troilo
Letra: Homero Manzi

viernes, 15 de marzo de 2013

Si Me Quieres, Quiéreme Entera, Dulce María Loynaz


SI ME QUIERES, QUIÉREME ENTERA

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra...
Si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
y morena...
Quiéreme día,
quiéreme noche...
¡Y madrugada en la ventana abierta!

Si me quieres, no me recortes:
¡Quiéreme toda... O no me quieras!

La Mujer de Humo, Dulce María Loynaz


LA MUJER DE HUMO

Hombre que me besas,
hay humo en tus labios.
Hombre que me ciñes,
viento hay en tus brazos.

Cerraste el camino,
yo seguí de largo;
alzaste una torre,
yo seguí cantando...

Cavaste la tierra,
yo pasé despacio...
Levantaste un muro
¡Yo me fui volando!...

Tu tienes la flecha:
yo tengo el espacio;
tu mano es de acero
y mi pie es de raso...

Mano que sujeta,
pie que escapa blando...
¡Flecha que se tira!...
(El espacio es ancho...)

Soy lo que no queda
ni vuelve. Soy algo
que disuelto en todo
no está en ningún lado...

Me pierdo en lo oscuro,
me pierdo en lo claro,
en cada minuto
que pasa... En tus manos.

Humo que se crece,
humo fino y largo,
crecido y ya roto
sobre un cielo pálido...

Hombre que me besas,
tu beso es en vano...
Hombre que me cines:
¡Nada hay en tus brazos!

La Balada del Amor Tardío, Dulce María Loynaz


LA BALADA DEL AMOR TARDÍO

Amor que llegas tarde,
tráeme al menos la paz:
Amor de atardecer, ¿por qué extraviado
camino llegas a mi soledad?

Amor que me has buscado sin buscarte,
no sé qué vale más:
la palabra que vas a decirme
o la que yo no digo ya...

Amor... ¿No sientes frío? Soy la luna:
Tengo la muerte blanca y la verdad
lejana... -No me des tus rosas frescas;
soy grave para rosas. Dame el mar...

Amor que llegas tarde, no me viste
ayer cuando cantaba en el trigal...
Amor de mi silencio y mi cansancio,
hoy no me hagas llorar.

La Hormiga, Dulce María Loynaz


LA HORMIGA
La miel guardé y se me agrió la miel:
-Mariposa con sed junto a mis rosas...-

Guardé la luz y se extinguió en lo obscuro:
-Noche la de tu amor... ¡Y sin auroras...! -

Guarde el beso... y el beso se hizo estrella,
dulzura muerta, claridad remota
y fría... -Tú en la tierra; yo en la tierra...
la tierra dura que se pega... -Ahora
guardo la estrella y me pregunto a veces
qué nueva frialdad será en la hora
de mañana, qué sal aun no probada,
¡qué sombra todavía entre mi sombra!...

domingo, 10 de marzo de 2013

Virgilia D'Andrea, Biografía


Virgilia D'Andrea (1890-1933):

maestro, poeta, anarquista
Robert D'Attilio
32
El último libro de Virgilia D'Andrea, antorchas en la noche , sale de la impresora, literalmente, unas horas antes de su muerte, que se produjo hace unos sesenta años, el 11 de mayo de 1933.La foto conmemorativa que se inserta en el libro muestra a una mujer poco común negros cabellos y ojos intensos, ojos brillantes bajo una mata de pelo oscuro escudriñar en profundidad.La imagen da la impresión de una forma fuerte, por los acontecimientos dramáticos, una impresión confirmada por los acontecimientos de su vida. La vida comenzó en una. Tranquila y agradable en la ciudad provincial de Sulmona, en los Abruzos, en una familia que, si bien no es rico goza de un grado de confort A la edad de seis años de su infancia es trágicamente interrumpida en el espacio de unos pocos meses perdió a su madre, su padre (que murió en una pelea por cuestiones de amor) y dos hermanos. Huérfano y sin familia IU vaya a un instituto religioso. Dentro de los estrechos límites en que se vive, se las arregla para capturar no sólo una educación de buena calidad, pero también - aunque parezca inverosímil - el estímulo que conduzca al anarquismo. Cuando Gaetano Bresci mata Umberto I en 1900, a los alumnos del instituto se les manda a orar por el rey muerto. Y preguntas sobre Bresci presentadas por Virgilia, que se pregunta sobre las razones detrás del acto y el hombre que lo ofrecido, la réplica de sus superiores es que es un loco, un criminal, y eso es todo. Insatisfecho con la respuesta, Virgilia descubrir más tarde - a través de los poemas de Ada Negri - la razón que había llevado a Bresci para actuar: en represalia por haber masacrado a los inocentes. La verdadera causa de la muerte del rey, que ahora parece claro, el impulso hacia la justicia social y Bresci siempre será para ella una figura mítica: su acto es que el puerto en la ruta del anarquismo. Después del instituto religioso, Virgilia asistió a la Universidad de Nápoles y, después de terminar sus estudios, comenzó a enseñar. Pero su existencia se vuelve a tomar en los eventos más importantes de su vida. En primer lugar se encuentra en medio del catastrófico terremoto en 1915 que cayó sobre los Abruzos y Avezzano en particular, un fenómeno natural con respecto a la que poco se puede hacer si usted no sobreviven. Poco después, se anunció la inminente entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial, un evento este último construido por el gobierno y las fuerzas sociales especificados, las fuerzas contra las que usted puede poner una resistencia. La destrucción física de la ciudad en la que vivió y marcó pone fin a esta fase de su vida y Virgilia dejar el aula para el terreno más amplio de activismo social. Comience a tomar parte en los disturbios anti-intervencionista y termina convirtiéndose en realidad un militante anarquista. Se encuentra en Florencia, en 1917, durante una reunión secreta de los sindicatos italianos (USI) se reafirma en que la postura anti-guerra, donde conoció a Armando Borghi. Se enamoran casi inmediatamente y, como Borghi, "estábamos a quince años de trabajo, luchas, angustias, de ostracismo, la persecución, el encarcelamiento, el exilio, sin cambios, siempre ligados entre sí por el afecto y la estima ". Su vida juntos se convierte en un torbellino de actividad: inseparables, se convierten en los cinco años siguientes a la fuerza motriz vital para el movimiento anarquista italiano. Virgilia escribe artículos para la "guerra de clases", el diario de la universidad, conferencias, está encarcelado (en Bolonia y Milán), sustituye a Borghi como secretario de la Universidad, cuando fue detenido y, en los momentos de calma forzada, escribe poemas en la cárcel. Las esperanzas de una revolución social inminente anarquistas en Italia son rinfocolate por el regreso de Errico Malatesta en 1919. Virgilia lo conocí poco después de su regreso y, junto con las aldeas, se convirtió en uno de los más cercanos colaboradores de Malatesta en el propósito común de llevar a la madurez de la revolución social en Italia y la lucha contra el fascismo naciente. La prisión, el asesinato de Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, el fracaso de la insurrección espartaquista en Alemania, el fracaso de la ocupación de las fábricas que no pueden desencadenar la revolución social ... estos son los temas abordados en sus poemas, eventos que fortalecen y confirman su sueño de una sociedad más justa. La lección de Bresci, "el gesto Avenger", está profundamente grabado en su mente. En el momento del ataque trágico en el teatro Diana no duda ni un momento para defender la actuación de sus compañeros. Existe un debate considerable sobre los hechos de Diana en las páginas de las publicaciones anarquistas y Virgilia aparece varias veces en defensa de sus compañeros y la ética de errorismo revolucionario. (Algunos de estos artículos han sido recogidos en el folleto El Tiempo Maramaldo ). Es una posición que nunca se irá. Lo mismo Malatesta tomó nota de esta actitud y, en su introducción al primer libro de poemas de Virgilia, Tormento , publicado en Milán en 1922, escribe: "Virgilia D'Andrea poeta anarquista ... utiliza la literatura como arma ... lanza sus versos como un reto para el agresor, un incentivo a la pereza, un estímulo a compañeros de lucha ... saludarla como a una hermana. " El advenimiento del fascismo requiere Virgilia D'Andrea y Armando Borghi para salir de Italia, a partir de la vida de vagabundo que comparten la mayor parte de la oposición radical al fascismo. Después de una corta estancia en Berlín, al llegar a París, donde viven para los próximos cuatro años (1923-1926). Los pueblos de los Estados Unidos a finales de 1926, pero Virgilia permanecer en Francia hasta 1928. En París existe en el momento una colonia muy grande de anarquistas y activistas anti-fascistas y Virgilia se sumerge inmediatamente en una intensa actividad política. Sigue apoyando, de hecho para celebrarlo, la violencia del acto individualista y revolucionario y canta las alabanzas de Mario Castagna, Bonomini Ernesto, Lucetti Gino, Sante Pollastro.Ilsuo implica el deseo de acción, aunque marginalmente, en la controvertida " affaire Garibaldini » mientras criticando fuertemente el hecho de que las mujeres no pueden participar en la acción armada. Comenzó a publicar su artículo, "Vigilia", que se estrenará en el período 1926-1927 y que hará su parte para promover la campaña en París en favor de Sacco y Vanzetti. En 1928, cansado y enfermo, pone fin a su estancia en París y viajó a los Estados Unidos, donde se reunió con Borghi.Llegó a los Estados Unidos, Virgilia continúa su incesante actividad para la causa anarquista. A lo largo de los Estados Unidos, desde la costa este a California, hablando en pequeñas habitaciones polvorientas, en lugares de picnic al aire libre en la característica del radicalismo político de la época. Sus clases son muy populares en la comunidad italo-americana radical y siempre atraen a un público más amplio y entusiasta. A pesar de la diversidad de puntos de vista (organizadores contra los anti-organizadores) a menudo escribe en "The Gathering de Refractarios," como siempre luchando por los militantes anarquistas acciones en cualquier parte del mundo, por lo tanto, por Severino Di Giovanni y Sbardellotto Angelo. A Nueva York se encuentra con el último rival de Bresci quienes tendrán la oportunidad de conocer personalmente: Michele Schirru, a menudo invitado en su casa y su gran admirador. En 1932, durante una gira de conferencias en Massachusetts, su estado de salud, que nunca había sido muy buena, mucho peor. Debe someterse a una cirugía, realizada por casualidad la hija de Luis Galleani, el Dr. Ilya Galleani, pero sin ningún éxito. Un año más tarde murió de un tumor maligno. Y más de un grito. Las ventajas de Virgilia D'Andrea como escritor, poeta, periodista y propagandista de la causa anarquista son muchos, pero a los ojos contemporáneos más de su trabajo ahora parece muy anticuado. Sin embargo, sigue siendo vital la forma en que está dedicado a su ideal, la pasión que tengo. Ella siempre lloraba en voz alta para el beneficio de las razones de la voluntad, la ley que un rebelde tiene que tomar las armas contra la injusticia social ", que murió por la verdad y por la justicia no se ganó, pero el ganador".

Bibliografía Torment , poemas (con un prefacio de E. Malatesta), Milán, 1922, The Time Maramaldo , Brooklyn, 1925;         antorchas en la noche , los poemas, New York, 1933; anarquía Recall , Antistato, Cesena, 1965.